Me Duelen los Pies. ¿Puedo seguir corriendo?

 

Hay muchos tipos de lesiones en el pie que pueden hacer plantearse al deportista si debe o no continuar con su actividad deportiva.

 

En los últimos años con la fiebre del running cada vez recibimos más pacientes con lesiones en los pies, y cada día son más las mujeres. Lo que percibimos es que los que practicáis deporte tardáis mucho en acudir al especialista para consultar el origen del dolor del pie, a diferencia de los pacientes que tiene dolor en las manos, quienes rápidamente acuden al médico para intentar resolver la dolencia. Esta demora hace más lenta la curación de las lesiones y aumenta el sufrimiento de los pacientes de forma innecesaria.

Hay muchos tipos de lesiones en el pie que pueden hacer plantearse al deportista si debe o no continuar con su actividad deportiva. Será el especialista quien le indique su puede seguir corriendo, disminuir la intensidad o parar si la lesión lo requiriese, como en el caso de una fractura por estrés.

Me duelen los pies. Puedo seguir corriendo 2. Enero 2016Las lesiones del pie más habituales en el corredor son la fascitis plantar, el síndrome del túnel del tarso, la tendinitis aquilea, las metatarsalgias, el neuroma de Morton y la fractura del calcáneo.

Lesiones del pie asociadas al deporte

La fascitis plantar es la más frecuente y la más temida por el corredor, ya que puede llegar a retirar al deportista de su actividad deportiva durante un periodo muy largo de tiempo. Su incidencia alcanza el 66,7 % en corredores de fondo, afectando más entre los 40 y los 60 años de edad, sin diferencia entre hombres y mujeres. El origen es múltiple, aunque el acúmulo de microtraumatismos de repetición es la causa principal, siendo los factores predisponentes el tipo de pisada, índice de masa corporal, la técnica de carrera o un desequilibrio muscular o biomecánico, como el acortamiento de los gemelos.

El síndrome del túnel del tarso es una lesión que es más habitual de lo que parece, ya que puede producir síntomas muy parecidos al de la fascitis plantar, aunque realmente es un atrapamiento de los nervios en el pie, lo que puede dar lugar a dolor en el talón, al igual que la fascitis plantar.

El neuroma de Morton es otra dolencia que se produce en el antepie, provocando quemazón, dolor, alteración de la sensibilidad o adormecimiento. Se produce por la irritación del nervio interdigital plantar, que se cizalla entre ambos huesos metatarsianos, produciendo un dolor irritativo, punzante y de tipo eléctrico, que se dirige hacia los dedos, siendo los más habituales el tercer y cuarto dedo. El neuroma de Morton puede aparecer o agravarse por una técnica de carrera más acentuada sobre el antepie y una zapatilla de horma estrecha, lo que hace que se comprima el nervio y se dañe.

La metarsalgia se puede confundir en ocasiones con el neuroma de Morton y si embargo es una irritación de las cabezas de los huesos metatarsianos, que se producen en su mayor parte de las veces por una mala biomecánica en el despegue del pie durante la carrera. Las nuevas tendencias minimalistas con el calzado, asociadas a una mala técnica de carrera o una falta de acondicionamiento muscular pueden favorecer las dos lesiones anteriores.

La tendinitis aquilea es otra de las lesiones, junto con la fascitis plantar, que da muchos quebraderos de cabeza al deportista, ya que es bastante limitante debido a la importancia de este tendón en la carrera. Se produce por microtraumatismos de repetición favorecidos o no por alteraciones biomecánicas, estructurales, enfermedades conectivas o mal calzado. Provoca un dolor con el que el corredor suele convivir mucho tiempo antes de consultar: primero al inicio de la actividad, luego, durante la misma y en las fases más avanzadas ya no cede con el reposo.

Todas las lesiones anteriormente mencionadas son lesiones favorecidas por alteraciones funcionales (como una falta de compensación muscular), estructurales (como el acortamiento de gemelos) o por sobreuso. Una mala biomecánica de la pisada, un pobre balance muscular, un mal calzado, una falta de acondicionamiento general, o la suma de todas va a producir que los tejidos no tengan capacidad suficiente de regeneración llegando a lesionarse, por lo que podríamos decir que son lesiones por sobreuso.

Pero hay otro grupo de lesiones que podríamos denominar lesiones estructurales, es decir, la estructura de la articulación esta alterada y deformada como son el juanete o los dedos en garra. Estas lesiones son deformidades articulares y óseas que favorecen zonas de hiperpresión al correr o de rozamiento del calzado, lo que origina dolor.

Blog Me duelen los pies. Puedo seguir corriendo 2. Enero 2016

¿Puedo seguir corriendo? Consejos:

La respuesta más sensata seria que acuda a su especialista para hacer una valoración personal de su lesión. Sin embargo se pueden dar unos consejos que pueden ayudar a prevenir las lesiones anteriormente descritas:

  • Realizar entrenamientos dirigidos por un profesional.
  • Utilizar la técnica de carrera que más se ajuste a cada deportista, según su edad y condición física.
  • Realizar estiramientos musculares y tendinosos.
  • Tener un índice de masa corporal adecuado.
  • Utilizar zapatillas deportivas adecuadas a la anchura y longitud del pie, al peso corporal, tipo de pisada y kilómetros realizados a la semana, etc.

Térapias efectivas

Actualmente para la curación de este tipo de lesiones, tenemos terapias con un alto porcentaje de éxitos como la infiltración de plasma rico en plaquetas, orthokine, EPI, neuroatrofia química o eléctrica en el caso del neuroma de Morton, ondas de choque y diatermia profunda . Se trata de técnicas que se realizan con la ayuda de la ecografía, la cual nos permite aplicar la terapia exactamente en la lesión y no en otro sitio, lo que proporciona una tasa de éxito mucho más alta que si se aplican a ciegas, sin ecografía.

Respecto a las lesiones estructurales como los juanetes o dedos en garra, se puede aliviar el dolor usando calzado que no presiones en los dedos o en el juanete. Si estas medidas no son sufrientes, habrá que recurrir a la cirugía, que para estos casos en concreto se pude realizar de forma percutánea o mínimamente invasiva, la cual se realiza con incisiones de 3-4 milímetros, con anestesia local y permite caminar, apoyando, desde el primer momento.

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