TRATAMIENTOS AVANZADOS CON TERAPIAS BIOLÓGICAS

En Avanfi disponemos de los últimos tratamientos para la curación de las lesiones deportivas y de las enfermedades musculoesquéticas y los ponemos a tu alcance.

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El abordaje multidisciplinar: traumatólogos, médicos deportivos, podólogos, fisioterapeutas y osteópatas y el apoyo de la ecografía son otro de los pilares con el que intentamos ofrecer las máximas garantías de éxito.

La excelencia en cada uno de los campos viene certificada por nuestros méritos académicos y clínicos, algunos de ellos únicos en el mundo, en nuestros campos de especialización y por el apoyo continuo en superespecialistas, en cada área de la especialidad, para que el paciente tenga siempre la opinión de un verdadero experto en su problema.

Los tratamientos avanzados con terapias biológicas han dejado de ser exclusivos de deportistas de élite y cada vez más pacientes las reclaman. Múltiples enfermedades musculoesqueléticas, que antes sólo podían tratarse quirúrgicamente, sin total garantía, pueden ahora resolverse con estas terapias.

¿Qué nos distingue?. ¿Cómo llevamos a cabo estas técnicas? 

Además de cubrir esta gran variedad de técnicas, aportamos un factor de calidad en la ejecución de las mismas, ya que cada una de ellas se realiza bajo control ecográfico. La ecografía permite monitorizar la lesión, controlar su evolución, compararla con el lado sano y optimizar los resultados. Por ejemplo, si se infiltran factores de crecimiento en una lesión muscular o tendinosa, se sabrá exactamente el lugar de la lesión sobre la que se va a actuar. Esto permite alcanzar elevados porcentajes de éxito.

¿Qué enfermedades tratamos mediante éstas técnicas y terapias biológicas? 

Estas técnicas están indicadas en una amplia gama de patologías, aunque dependiendo de la fase evolutiva de la enfermedad, pueden requerir orientaciones diferentes. Es imprescindible una valoración del paciente que permita establecer el diagnóstico y el tratamiento adecuado. A nivel general:

  • Condropatías, osteocondritis y artrosis.
  • Lesiones ligamentosas: esguinces agudos y crónicos.
  • Lesiones tendinosas y musculares: roturas, tendinitis, tendinosis, calcificaciones intratendinosas.
  • Retardo en la consolidación de fracturas óseas o necrosis óseas.
  • Fascitis plantar.
  • Entesopatías, bursitis, rodilla de saltador, trocanteritis.
  • Roturas musculares agudas o crónicas (Fibrosis y Adherencias).
  • Hematomas encapsulados.
  • Quistes sinoviales.

Estos procedimientos favorecen la curación del tejido inflamado, deteriorado o incluso roto, evitando la cirugía en un alto porcentaje de casos. En las lesiones muy complejas que puedan requerir cirugía, estas terapias pueden ayudar a acelerar el proceso de recuperación.

¿QUÉ OFRECEMOS EN ESTA UNIDAD SUPERESPECIALIZADA?

TRATAMIENTOS AVANZADOS CON TERAPIAS BIOLÓGICAS

Células madre o “stem cell”

Las células madre hace referencia a una célula progenitora, autorrenovable, capaz de regenerar uno o más tipos celulares diferenciados.
El interés en las células madre radica a las dificultades existentes para regenerar ciertos tejidos, como el cartílago. El cultivo de condrocitos es un procedimiento caro, lento y con dificultades de aplicación. Por su capacidad de diferenciarse en muchas y diferentes líneas celulares como en mioblastos (células del músculo), osteblastos y condrocitos (células del hueso y del cartílago) estas células podrían ser la solución.
Las células madre embrionarias (Embrionic stem cells o EScells) derivan de la masa celular interna del embrión en estadio de blastocisto (7-14 días), y son capaces de generar TODOS los diferentes tipos celulares del cuerpo, por ello se llaman células pluripotenciales. De estas células se derivaran, tras muchas divisiones celulares, el otro tipo de células, la células madre órgano-específicas o células madre adultas o células mesenquimales. Estas células son multipotenciales, es decir, son capaces de originar las células de un órgano concreto en el embrión o en el adulto.
Las células mesenquimales o células madre adultas provienen del propio donante y se obtienen mediante la punción aspiración de médula ósea o de la grasa de la tripa, pero también de otros tejidos, de la piel y de la propia sangre.
Las ventajas del procedimiento es que se realiza con células autólogas (del propio paciente) sin posibilidad de rechazo; otra ventaja es que la producción celular puede llegar a billones de ellas. Lo ideal es extraerlas, cultivarlas y sembrarlas en una matriz transportadora ideal bajo condiciones de hipoxia y presiones hidrostáticas determinadas, junto a agentes que enriquezcan dichos cultivos como factores de crecimiento para que se diferencien hacia condrocitos.

Hoy se sabe que las células madre adultas procedentes de cualquier tejido, pueden diferenciarse a células y tejidos de otras localizaciones y estirpes distintas. Sometidas a ambientes humorales distintos a los habituales, pueden reprogramarse (lo que se conoce como transdiferenciarse), y dar lugar a otros tipos celulares que hasta ahora se pensaba que eran incapaces de generar.

Sus indicaciones principales son las necrosis de los tejidos, para regenerarlos, o las pseudoartrosis de los huesos. Hay estudios preliminares para regeneración del disco intervertebral y en artrosis, sólas, inyectadas, o en combinación con otros factores, pero el proceso para obtener “células madre cultivadas” es complejo y caro.

Orthokine, Suero Autólogo Condicionado

El Suero Autólogo Condicionado, también conocido como Orthokine, es una variante o evolución del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRFC). La sangre en contacto con estas perlas de cristal genera Factores de Crecimiento, igual que en el PRFC, pero también grandes cantidades de la proteína IL-1ra, que es el principal anti-inflamatorio natural de nuestro organismo. Esta combinación de Factores de Crecimiento y proteínas anti-inflamatorias lo hace especialmente indicado en artrosis avanzadas, dolorosas y con inflamación, tanto en las grandes articulaciones como en espalda. Los estudios publicados hasta la fecha la reafirman como, probablemente, la terapia más eficaz para tratar artrosis avanzadas y dolorosas, consiguiendo una gran reducción en el dolor, una mejora de la movilidad y unos resultados más duraderos que otras terapias en esa reducción del dolor.

En las tendinopatías crónicas (Aquiles, rotuliano, tibial posterior o anterior…) los resultados son excelentes y en nuestra experiencia consigue, incluso en muchos casos crónicos aparentemente abocados a la cirugía, mejorías importantes que permiten evitar esta.

PRFC (Plasma rico en factores de crecimiento) y terapias con células madre

Los factores de crecimiento (FC) son proteínas que regulan los procesos clave de la reparación tisular y que ejercen diversos efectos sobre el crecimiento celular, metabolismo, locomoción, contractilidad y diferenciación celular, que son esenciales para la reparación de los tejidos. Son secretados por muchos tipos celulares como una función basal o de respuesta a un desafío, pero, sobre todo, lo son por las plaquetas. Hay al menos 7 tipos diferentes de factores de crecimiento, cada uno tiene una acción concreta.

El procedimiento es sencillo. Se extrae sangre, como para un análisis rutinario, se procesa y se inyecta en la zona dañada, bajo control ecográfico, para estar seguros de aplicarlo en el lugar correcto, de forma ambulante y en consulta.

Las indicaciones principales son las lesiones tendinosas o fasciales crónicas o agudas, las lesiones musculares, las lesiones degenerativas articulares o los puntos de dolor miofascial. Otras indicaciones son las úlceras diabéticas o las fracturas, pero sus indicaciones se extienden a otros campos como la odontología…

OTROS TRATAMIENTOS AVANZADOS

EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular)

Esta técnica también nos va a permitir eliminar adherencias o fibrosis formadas en una cirugía, por lo que no proporciona una eliminación de la fibrosis sin tener que volver a ser intervenidos mediante cirugía.

La técnica EPI es una técnica dolorosa pero en nuestro centro la realizamos con anestésico local, consiguiendo un resultado óptimo debido a que al paciente no le duele.

“Esta técnica consiste en la introducción de una aguja parecida a la de acupuntura en la parte del tendón o tejido que está degenerado y hacer pasar una corriente eléctrica tipo galvánica con intención de provocar un cambio en el Ph intracelular y su destrucción con la consecuente reactivación tisular (regeneración del tendón), lo que promueve una aceleración en los procesos cicatriciales y de reestructuración del tejido dañado”

“El objetivo de esta técnica es suprimir el dolor y las manifestaciones inflamatorias, prevenir o recuperar la limitación funcional, acelerar la evolución favorable del proceso y eliminar la necesidad de tratamientos más agresivos o con efectos secundarios. Y además, en ningún momento se inyecta algún medicamento. 

Es objetivo principal es destruir el tejido deteriorado y fibrosado para posteriormente producir una inflamación aguda del tendón, con esto lo que se va a conseguir es aumentar la vascularización sanguínea en el tendón , para que a su vez todos los componentes de la sangre que intervienen en el proceso de curación y reparación del tendón actúen, es decir con la EPI, se va a conseguir convertir una lesión crónica en una lesión aguda, a la vez que estimulamos las células tendinosas para regenerar el tendón y convertirlo en un tendón sano, a lo que se denomina regeneración.

Indicaciones Terapeúticas
  • Tendinitis/tendinosis Aquiles
  • Tendinitis del tibial posterior
  • Tendinitis rotuliana (Rodilla del saltador)
  • Tendinitis de la cintilla iliotibial (Rodilla del corredor)
  • Tendinitis del supraespinoso
  • Tendinitis del bíceps
  • Epicondilitis, epitrocleitis
  • Fascitis plantar/espolón calcáneo
  • Fibroma plantar
  • ETC
Publicaciones sobre la EPI

Ondas de choque extracorpóreas

Una onda de choque es una onda de energía intensa capaz de viajar más rápido que la velocidad del sonido.

En los últimos años sus indicaciones clínicas se han extendido en el tratamiento de miles de pacientes con dolor crónico y diversas enfermedades musculoesqueléticas.

En Avanfi-tulesiondeportiva disponemos de este tipo de terapia indicada en trastornos tan diversos como la epicondilitis o codo de tenista, la tendinitis o “rodilla de saltador”, la fascitis plantar, entesopatías crónicas de diversa localización, con o sin calcificaciones, las calcificaciones de hombro, las fibrosis musculares postraumáticas, o los retardos de consolidación de las fracturas…, entre otras muchas lesiones.

La terapia de ondas de choque extracorpórea (ESWT, de sus siglas en inglés) es conocida desde hace un cuarto de siglo. La tecnología es análoga a la litotricia, que utiliza ondas de choque acústicas para romper los cálculos renales sin cirugía.

Las Ondas de Choque focalizadas deben ser guiadas por ecografía o radioescopia para determinar el foco y la profundidad de la patología a tratar. Esto las diferencia de las ondas radiales que se dirigen a una zona muy amplia y difusa, por lo que su eficacia es totalmente distinta.

Se trata de una técnica segura, no invasiva indicada en múltiples patologías osteomusculares y en distinto punto de su evolución; se ha usado de manera efectiva desde hace más de 15 años en centros especializados en todo el mundo.

Gracias a su efectividad demostrada, se pueden evitar intervenciones innecesarias y el riesgo asociado que llevan implícito, además de acortar los procesos de curación de ciertas patologías, con el consecuente beneficio no solo físico y emocional, sino también económico para el paciente al contribuir a acortar los periodos de baja laboral.

En cuanto a sus efectos biológicos cabe destacar un aumento temporal de la vascularización; la activación de la angiogénesis; la migración de células endoteliales al espacio intersticial y la activación del factor angiogénico, favoreciendo a corto plazo la reparación tisular y añadiendo un factor analgésico y antiiinflamatorio. Otros efectos biológicos son la fragmentación de calcificaciones o la propia osteogénesis, cuando se utiliza a baja frecuencia.

Sus principales ventajas son:

  • No invasiva. Es una de las terapias más efectivas para el tratamiento del dolor del sistema músculo-esquelético, mejorando la vida de millones de personas.
  • Nueva tecnología de vanguardia con efectos médicos probados (más del 80 % de efectividad en algunos tratamientos)
  • Rápido alivio del dolor
  • Restablecimiento de la movilidad
  • Sin anestesia ni fármacos
  • Sin efectos secundarios
  • Principales campos de aplicación: ortopedia, rehabilitación y medicina deportiva

Proloterapia

Pese a su desarrollo hace más de medio siglo, la proloterapia es una terapia aún poco conocida por la población general y por los especialistas, poco familiarizados con su eficacia y seguridad. Desarrollada en Chicago, en la década de los 50’s por el Dr. Hackett, fue posteriormente seguida por el Dr. Hemwall en los 70`s y el Dr. Hauser en los 90’.

Consiste en inyectar en la zona lesionada una sustancia irritante. La solución estándar es la mezcla de Dextrosa, lidocaína, y solución salina al 0.9% para lograr diluciones del 10% al 50% que en todo momento se decidirán tras la valoración clínica de cada paciente. En ocasiones se pueden agregar otras sustancias, sales o vitaminas.

La dextrosa está aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) como una sustancia regeneradora de elementos que contengan colágeno desde el año 2009. Actúa fortaleciendo o regenerando estructuras dañadas mediante la proliferación de células, reduciendo o eliminando el dolor, mejorando el movimiento y la función. En estudios científicos se ha demostrado también que podría producir regeneración del cartílago, meniscos y discos intervertebrales. La Proloterapia estimula a nuestro sistema inmunológico para que alivie la zona dañada.

Se trata de una terapia segura ya que utiliza sustancias naturales y no tiene contraindicaciones, produciendo una respuesta reparadora por parte del organismo tras cada aplicación.

En el Instituto Avanfi su aplicación se realiza en el caso de nuestro mediante control ecográfico lo que asegura que la inyección terapéutica se realiza en la zona exacta de la lesión. En la mayoría de los casos se aplica una anestesia local o bloqueo periférico de la zona a tratar. Por norma general, el procedimiento incluye tres inyecciones con un intervalo de descanso de siete a diez días entre una y otra.

Entre un 80% y 90% de los pacientes experimenta beneficios con este tratamiento.

Neurólisis química (tratamiento con inyecciones de alcohol)

Es la técnica que consiste en inyectar en la zona lesionada una solución de alcohol diluida con anestésico local, produciendo lo que se conoce como una neurólisis química (destrucción del nervio).

Esta técnica se usa para reducir o eliminar el dolor de lesiones nerviosas como las que ocasiona el Neuroma de Morton, las lesiones de nervios tras la cirugía, atrapamientos nerviosos, como en el síndrome del túnel del tarso, cicatrices dolorosas, como los queloides, e incluso, en hiperqueratosis plantares dolorosas.

 

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El tratamiento consiste en realizar infiltraciones repetidas con un intervalo de 7 a 10 días entre una y otra. Se aconseja hacer el protocolo de una forma continuada, con infiltraciones cada 7-10 días, para evitar la regeneración del tejido nervioso y conseguir el efecto deseado.

En centros donde no se utiliza la ecografía se recomienda hacer entre 5-7 infiltraciones. En Avanfi, al poder ser más precisos en la aplicación del tratamiento solemos realizar entre 3-4 infiltraciones, con resultados muy satisfactorios.

Si la neurólisis química es, inicialmente, satisfactoria, pero el problema reaparece se puede plantear la neurólisis por radiofrecuencia, bajo control ecográfico.

Neurolisis eléctrica o por radiofrecuencia

La radiofrecuencia es una técnica que consiste en someter al tejido lesionado a una emisión de radiofrecuencia a través de una aguja, esta técnica se realiza con anestésico local, produciendo una Neurolísis eléctrica (destrucción del nervio).

Sistema de radiofrecuencia utilizado en Avanfi

Esta técnica  se usa para reducir o eliminar el dolor de lesiones nerviosas como el neuroma de Morton, lesiones de nervios dañados en cirugía, atrapamientos nerviosos como el síndrome del túnel del tarso.